
Soy Mar y estoy montando un pequeño taller de cerámica en un pueblo de Burgos. Cada pieza nace a mano, sin prisa y con mucho cariño —bajo la atenta supervisión de Artzilla—. Déjame tu correo y te aviso en cuanto abra la tienda.
Durante años trabajé en una oficina. Hasta que un día, entre hojas de cálculo y cafés de máquina, me di cuenta de que lo que de verdad me llenaba era mancharme las manos de barro.
Así que cogí carrerilla —como Artzilla con su taza— y di el salto: dejé el trabajo de siempre y ahora estoy montando mi propio taller de cerámica en un pequeño pueblo de Burgos.
Estás aquí porque has apoyado este proyecto desde el principio, y eso significa el mundo para mí. En cuanto la web y la tienda estén listas, serás de los primeros en saberlo.
Algunas de mis primeras criaturas de barro: tazas jaspeadas, cuencos a rayas, vasos con textura y alguna que otra cola de ballena. Pásale el ratón por encima (o tócalas) para verlas de cerca.




Déjame tu nombre y tu correo y te escribiré en persona en cuanto abra la tienda con mis primeras piezas. Sin spam, prometido —solo barro bonito.
Tu correo solo lo veo yo, Mar.
Te escribiré muy pronto con mis primeras piezas. ¡Gracias de corazón por apoyarme! — Mar